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Frecuencias en Yucatán: un detonador artístico y social

05 | 08 | 2022 baktun

El artista Oscar Murillo, a través del Instituto Frecuencias, y en colaboración con Fundación TAE, inició la implementación del proyecto Frecuencias en Yucatán.

Todas las culturas, a lo largo de la historia humana, han dibujado. A muy temprana edad en nuestras vidas, la mayoría de las personas lo hacemos, casi por instinto. Tal vez por eso podemos pensar en el dibujo como una actividad trivial; lo cierto es que casi todos, incluso al garabatear, rayar, bosquejar, anotar y generar marcas de distintos tipos, combinamos —consciente e inconscientemente— el acto de dibujar con el de pensar.

Por otra parte, a lo largo de generaciones, estudiantes de todo el mundo han sumado y acumulado horas sentados tras sus pupitres, tantas que bien podríamos comparar estos espacios donde pasamos una gran parte de nuestros años formativos con nuestros hogares. Independiente de las distintas dinámicas que puedan existir en cada escuela, con mesas individuales o compartidas en las aulas y mayor o menor movilidad de estudiantes de un salón a otro a lo largo del día —dependiendo de dónde se imparte cada materia—, la mayoría de los profesores y tutores definen en automático los detalles de la relación que los alumnos entablan con sus escritorios. Las condiciones establecidas por el espacio o el tipo de mobiliario que impone cada institución prácticamente define dicha dinámica, sin mucho cuestionamiento o reflexión adicional.

Lienzo del proyecto Frecuencias en la primaria Vicente Solís Cámara, Xcanchakán, Yucatán, 2022. Cortesía de Fundación TAE

De ahí que pareciera razonable pensar que, ya sean rectangulares, redondos, cuadrados, irregulares o de forma trapezoidal en la superficie, dibujar en las bancas responde a condiciones antagónicas, tanto a raíz de cumplir con obligaciones impuestas como la asistencia y el horario escolar, y simultáneamente, la inevitable búsqueda de cada joven por un espacio de libertad y espontaneidad en ese mismo contexto: tallando surcos como un gesto de intimidad, transgrediendo el espacio físico y material, o simplemente expresando conocimientos distintos y espontáneos.

Inspirado no solo en los maestros del primitivismo —corriente artística de finales del siglo XIX y principios del XX en la que se procuró una estética similar a las de los artefactos creados por grupos étnicos y adoptada por artistas como Pablo Picasso y Jean Dubuffet—, y considerando la relevancia del dibujo infantil en el desaprendizaje de ciertos procesos, el artista colombiano Oscar Murillo concibió una manera sencilla para focalizar la vasta fuente de inspiración que encontró en las marcas de los jóvenes en sus pupitres mediante el proyecto titulado Frecuencias

Proyecto Frecuencias

En 2013, Murillo, quien en su infancia se mudó a Londres con su familia, visitó una escuela en La Paila, su región natal en Colombia; ahí pidió permiso por primera ocasión para cubrir las paletas de los pupitres con lienzos en blanco. En los siguientes meses, los estudiantes se habituaron a la presencia de ese elemento, sobre el que se les permitió garabatear, dibujar y pintar sin temor alguno a que alguien los sorprendiera infraganti.

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Telebachillerato Intercultural de Popolá 001, Valladolid, Yucatán, 2022. Cortesía de Fundación TAE

Muy pronto, Murillo comprendió la pertinencia del proyecto como iniciativa de largo plazo. Desde sus primeras etapas se sumó y lo acompañó en el proceso la productora, escritora y politóloga Clara Dublanc, especialista en derechos de migrantes y quien se involucraría profundamente en la invaluable información reunida y generada a raíz del proyecto. Desde expresiones casuales hasta representaciones de temores y deseos, los jóvenes han respondido de múltiples maneras a esta colaboración global, para la cual se les recuerda desde el primer momento en que se entabla una conversación que aquí no figuran reglas, restricciones o calificaciones.

Hasta la fecha, el proceso se ha adaptado a escenarios y contextos diversos. Escuelas tanto urbanas como rurales participan con el Instituto Frecuencias para acumular, durante seis meses, expresiones creativas que sirven como registros documentales que guardan toda clase de actividad y movimientos. Hoy, el proyecto sigue expandiéndose, desarrollándose y transformándose como un archivo activo que se compone por cerca de 40,000 piezas textiles. Estas piezas han sido elaboradas por generaciones subsecuentes (desde 2013) de niños y niñas entre los 10 y los 16 años y hablan de su (y nuestros) singulares tiempos. Un gran horizonte de ideas atraviesa Frecuenciaslo que vuelve a este proyecto una referencia sin igual para acercarnos al pensar y sentir de los jóvenes de hoy.

Desde bandas de rock hasta poemas, imágenes abstractas y referencias pop, algunos lienzos tienen una saturación tal de información que el espectador debe comprometerse profundamente con su apreciación para descifrar significados o interpretaciones en las marcas yuxtapuestas de color, pintura o tinta.

Sin duda, el aprendizaje que Murillo ha recibido de los niños y jóvenes por casi una década ha impactado su propia investigación y práctica artística. Su estudio y los esfuerzos prácticos emprendidos por su equipo responden a la energía y recursos que el proyecto demanda, en tanto que se trata de una cruzada mayor que visibiliza caminos para compartir y activar archivos y palimpsestos gráficos de todo el mundo en diferentes formatos, situaciones y estrategias, aprovechando la propia visibilidad de Murillo como un reconocido artista contemporáneo.

En 2022, Frecuencias reconoce lo importante que es no conformarse con ser un proyecto que establezca las condiciones para que los jóvenes intervengan lienzos o para construir un archivo profesional de consulta y exhibición: también aspira a enfocarse en seguir formulando retos y preguntas como: ¿Qué podemos hacer para radicalizar y dejar radicalizarnos? ¿Cómo aprovecharemos el espectro digital para romper con el acercamiento convencional a este archivo?

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Lienzos del proyecto Frecuencias en la primaria Vicente Solís Cámara, Xcanchakán, Yucatán, 2022. Cortesía de Fundación TAE

En el territorio cultural de los mayas yucatecos, el Instituto Frecuencias —con el apoyo de Fundación TAE, la galería kurimanzutto y varios aliados regionales, como Baktún Pueblo Maya y la Coordinación de Telebachilleratos de Yucatán— empezó a trabajar en primavera de 2022 en escuelas con acceso restringido a programas artísticos a lo largo del estado. Planteles escolares en Tekantó, Izamal, Muxupip, Xcanchakán, Sisal, Benito Juárez, Tepakán, Valladolid, Tahmek, Tekal de Venegas y Timucuy abrieron con entusiasmo sus puertas al proyecto, y tras meses de trabajo a distancia, por fin recibieron a los estudiantes en aulas repletas de pupitres forrados con lienzos, a manera de invitación abierta a participar. Los directivos en estas escuelas ya han manifestado que el proyecto no solo crea las condiciones para la libre expresión en sus escuelas, sino que también atiende de forma sutil el bienestar emocional de los estudiantes en una época altamente caracterizada, entre otras cosas, por la deserción escolar.

Con el entusiasmo de arropar a Frecuencias como una colaboración de largo aliento en la agenda que TAE lleva en Yucatán y más allá, este proyecto nos permite imaginar múltiples caminos para que el arte continúe infiltrándose en los sistemas educativos de nuestros tiempos. Adam Phillips —psicoanalista y escritor participante en una selección de los lienzos para una exposición reciente de Frecuencias, organizada por la organización Artangel, de Londres— señaló en una entrevista: “Estos lienzos muestran más de lo que pretenden y dicen más de lo que suponen”.

Entonces sí, aunque el dibujo es una herramienta universal de pensamiento que puede ser considerado parte de un acto trivial, se trata más bien de  un proceso profundo con el que las culturas de todas las épocas manifestamos la activación de la imaginación.

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